21 poemas y 6 estaciones  ya disponible

21 poemas y 6 estaciones de Pepe Roldán

Durante años guardé estos textos sin saber muy bien qué hacer con ellos.

Fueron escritos en la adolescencia, en una etapa en la que uno escribe para entenderse, no para ser leído. Con el tiempo, esos poemas y relatos se convirtieron en un archivo personal, en una especie de memoria emocional a la que volvía de vez en cuando, sin prisa y sin intención de publicarla.

Hasta ahora.

21 poemas y 6 estaciones nace de una revisión honesta de esos textos. No desde la nostalgia, sino desde la distancia que dan los años. No he querido borrar la intensidad original, pero sí darle forma, orden y contención. El resultado es un libro que mira al pasado sin quedarse atrapado en él.

El libro está estructurado en seis estaciones. Primavera, verano, otoño, invierno, esperanza y recuerdo. No son estaciones climáticas. Son estados emocionales. Cada una representa una forma distinta de vivir el amor, la ausencia, el tiempo y la memoria.

Primavera habla de lo que empieza sin ruido. De los comienzos que aún no saben que lo son. Del amor intuido, de la promesa que todavía no duele. Es una estación luminosa, contenida y silenciosa.

Verano es intensidad. Cuerpo. Deseo. Todo ocurre sin medida y sin cálculo. Es la estación en la que se aprende a sentir antes de aprender a cuidar. La emoción domina y el tiempo parece infinito.

Otoño marca el primer quiebre. Nada se rompe de golpe. Todo cambia despacio. Aquí aparecen la pérdida, la casa vacía, el regreso que ya no es igual. Es la estación donde la memoria empieza a pesar más que el deseo.

Entre Otoño e Invierno el libro se detiene en dos relatos. El saxofón que quedó sonando y El café que se enfría no son un paréntesis, son el núcleo narrativo del libro. Ambos textos exploran la ausencia, el paso del tiempo y la forma en que aprendemos a convivir con lo que no vuelve. Funcionan como una respiración larga dentro del conjunto poético.

Invierno no es castigo. Es quietud. Silencio. Es aprender a resistir sin ruido y a convivir con uno mismo. El lenguaje se vuelve más austero y contenido.

Esperanza no es optimismo. Es persistencia. Lo que sigue latiendo cuando ya no hay promesas. No niega la herida. La acompaña. Es una estación serena, cotidiana y honesta.

Recuerdo cierra el libro. No como nostalgia, más bien como presencia. Recordar no es volver atrás. Es reconocer lo que dejó huella y forma parte de lo que somos.

21 poemas y 6 estaciones no es un libro de respuestas. No pretende explicar nada ni cerrar etapas de forma artificial. Es un libro para leer despacio, para acompañar momentos y para reconocerse en fragmentos.

Publicarlo ha sido una forma de ordenar una parte de mi historia y dejarla en su lugar. También de compartirla con quien quiera leerla desde un lugar tranquilo o sin prisa y sin artificio.

El libro ya está disponible en Amazon.

Si te interesa la poesía íntima y los textos que hablan del tiempo o del amor y de la memoria sin dramatismo ni impostura, tal vez encuentres aquí algo que te acompañe.

A veces escribir, como amar, también es una forma de quedarse.

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