Las canciones de nuestra vida

PorPepe Roldán

26 de junio de 2020

Hay una carretera y hay una canción. Casi siempre es así.

Llevo años recorriendo Tenerife en coche y he acabado por asociar cada tramo a una música concreta. No es una elección premeditada: sucede sola. Subes de madrugada hacia el Teide, suena algo en el coche y esa canción ya es tuya y de esa carretera para siempre.

Esta es mi lista. No hay folclore ni artistas canarios —salvo alguna excepción de casa—, porque no pretende ser una lección sobre las islas. Es simplemente lo que suena en mi coche cuando conduzco por aquí, ordenado según el momento del viaje en el que suele aparecer.

Acabas de aterrizar

Lo primero que haces al bajar del avión es cambiar la hora del reloj. Por eso «Con una hora menos», de Rosana, abre siempre. No hay canción más literal para empezar un viaje a Canarias.

Si has llegado por el sur, la autopista TF-1 se abre recta y luminosa y pide algo solar: «A un passo dalla luna», de Rocco Hunt y Ana Mena, o la versión acústica de «Get Lucky» que hizo Linn Brikell. Todavía no ha empezado nada. Solo hay ganas.

El norte, la niebla y la laurisilva

Aquí cambia todo. Subes por la TF-5, entras en la nube y el paisaje se cierra. La luz baja tres tonos.

«Poem Without Words 2 – Journey by Night», de Anne Clark, es el título más honesto de toda la lista: un viaje nocturno, aunque sean las once de la mañana. Con ella entro en Anaga.

«Crime», de Najwajean, funciona igual de bien entre los brezos: es densa, tiene humedad. Y «Vincent», en la versión desnuda de James Blake, es lo que pongo cuando la carretera se estrecha y ya no viene nadie de frente.

Los ingleses que vienen al norte buscando el sol y se encuentran esto tienen su himno particular: «England Skies», de Shake Shake Go. Se lo he puesto a más de un amigo mientras cruzábamos la panza de burro, y siempre se ríen.

Para bajar hacia los pueblos —Garachico, Icod, La Orotava— reservo «Quiet Town», de Josh Rouse. Es exactamente eso.

La subida al Teide

De madrugada, con el coche vacío de conversación y la carretera subiendo en zigzag hasta que se rompe la nube y aparece el mar de nubes por debajo.

«Nel blu dipinto di blu», en la versión de Malika Ayane, es la canción de este tramo. Volare. Estás literalmente por encima de las nubes y todo es azul. No hay nada que añadir.

Después, cuando el paisaje se abre del todo y aparecen las Cañadas, «With or Without You» de U2 hace lo que hace siempre: crecer despacio hasta llenarlo todo. Y «One Day: We Had Today», de Steven Bear, para el silencio del regreso, cuando ya has visto lo que habías venido a ver.

Teno, Masca y las curvas

Las curvas piden pulso. «Every Breath You Take», de The Police, tiene ese arpegio hipnótico que encaja con el volante moviéndose sin parar.

Y bajar hacia Masca escuchando «Crazy», de Gnarls Barkley, tiene su punto de humor. Quien haya hecho esa carretera sabe por qué.

Cuando el barranco se abre y aparece el acantilado, «You Are So Apricot», de Flor Braier, para la luz de la tarde, y «Bicicletes», de Blaumut, para el camino de vuelta por Teno con las ventanillas bajadas.

El sur

Otro país. Calor, luz plana, gente en la calle a cualquier hora.

«Djobi, Djoba» de los Gipsy Kings es indefendible y es perfecta. «I Say a Little Prayer» de Aretha Franklin y «Ain’t Got No – I Got Life» de Nina Simone son las dos que pongo cuando ya estamos aparcando y nadie quiere bajarse del coche todavía.

Al caer la noche, la «Roxanne» que grabó George Michael y «Suspicious Minds» en la versión de Casual, que suena a chiringuito y a última copa.

La noche

Esto ya no es carretera. Es la sobremesa larga, la terraza, la conversación que se alarga.

«Soñar contigo», de Zenet. «Tutto quello che un uomo», de Sergio Cammariere. «Back to Black», de Amy Winehouse. La versión de «Time After Time» de los Vázquez Sounds. Y «No puedo vivir sin ti», de Coque Malla, en acústico.

Aquí sí me permito la única concesión local: «El marido de la peluquera», de Pedro Guerra, que es de Güímar y que suena distinto cuando lo escuchas a veinte minutos de donde nació.

El regreso

Lo peor del viaje. La devolución del coche de alquiler, la cola del embarque.

«Someone Like You» de Adele y «The Winner Takes It All» en la versión de Carla Bruni son demasiado tristes para un aeropuerto, lo sé. «You’re Beautiful» de James Blunt también, y me da igual.

Pero la que cierra la lista es «La vida de antes», de Funambulista y Marta Soto, porque eso es exactamente lo que te espera al aterrizar de vuelta: la vida de antes. Y porque siempre da la sensación de que se acabó demasiado pronto.


Ahí abajo está la lista completa, en Spotify y en Apple Music. Si te llevas de ella dos o tres canciones para tu próximo viaje, ya habrá servido.

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